jueves, 16 de marzo de 2017

Bomberos voluntarios



“Calentamiento global”, “cambio climático”, ya son sinónimo de “huracán”, “inundaciones”, “sequía”…y también de “incendios”; incendios desbocados, incontrolables, desastrosos, como los que hemos padecido en Chile este verano, donde más de medio millón de hectáreas de bosque desaparecieron junto a muchas casas y dejando a muchos damnificados, y donde trabajaron muchos brigadistas chilenos y extranjeros junto a los voluntarios de Bomberos.

Bomberos, es una institución que en Chile cumple ya 165 años y opera por voluntariado, lo que significa que sus 48000 integrantes no reciben remuneración; por el contrario, deben incurrir en gastos como las cuotas para cubrir diversos gastos que se generan en el cumplimiento de su trabajo en la institución. Y desde hace poco tiempo, contamos con una ley , el artículo 66 del Código del Trabajo, que dice que están facultados para acudir a llamadas de emergencia ante accidentes, incendios u otros siniestros ocurridos durante su jornada laboral, y el tiempo que destinen a la atención de la emergencia, será considerado como trabajado para todos los efectos legales.

A raíz del desastre ocurrido este verano, surgió la polémica de si ya sería hora de tener Bomberos funcionarios (remunerados) como en otros lugares del mundo. Hubo muchas opiniones a favor de esta idea en la prensa y en redes sociales, pero Miguel Reyes , presidente de la Junta Nacional (autoridad máxima de la agrupación) afirmó: “Somos voluntarios, pero profesionales”, explicando  que todos los procedimientos formativos en Chile están ceñidos a la misma norma de los Bomberos remunerados de EEUU, y aclara: “Todos quienes hemos ingresado a los cuerpos hemos sido inspirados en ayudar a la comunidad sin ningún tipo de interés ni remuneración”. Y explica que se niegan a recibir un sueldo, tanto por razones éticas como económicas, porque por ejemplo en España, el costo de los salarios se lleva hasta el 85% del presupuesto; además, un servicio remunerado no es garantía de la misma calidad, y las normas laborales y peticiones, muchas veces terminan en huelga, lo que es incompatible con la idiosincrasia de los Bomberos chilenos.

Por una ley promulgada en 2012, el Estado chileno está obligado a destinar una parte de su presupuesto nacional, para gastos e inversiones de Bomberos; por ejemplo este año fue de 52 millones de dólares , repartidos entre los 313 cuerpos a lo largo  del país, y los % se determinan de acuerdo a la población de cada región los actos de servicio, la cantidad de Bomberos y el patrimonio de cada ciudad, y porque en cada compañía hay cierto personal que sí percibe un sueldo, como son los telefonistas de líneas de emergencia, los conductores profesionales y el personal de apoyo administrativo.

Además del aporte estatal, cada compañía puede añadir dineros provenientes de colectas, rifas, donaciones, etc, y cuando ocurre una emergencia como la ocurrida este verano, puede haber dineros extras de parte del Estado para reponer materiales de trabajo dañados o reparación de los carros, y combustible adicional.

Fuente:elpais.com