Felipe, seguimos extrañándote. Pasaron los años, ya son nueve, increíble. Aún nos parece que de repente vas a llegar a alegrar nuestras mañanas, y a contarnos del largo viaje que te alejó de nosotros, porque te diré que aún no hay nadie que te supere...ni siquiera que se acerque a lo que nos entregabas día a día; esa alegría de vivir , tan contagiosa. Creo que en esta pandemia nos hubieses alegrado con esa picardía respetuosa y hubieses aconsejado a los chilenos para acatar las reglas que surgieron con el fin de parar los contagios. Sí, Felipe, te echamos mucho de menos.
La tarjeta de crédito que nunca nos comimos
Hace 11 horas


